Como resultado de la revolución industrial no solo se
mecanizó una industria tradicionalmente artesanal como la industria textil,
sino que además el espíritu de búsqueda e investigación del hombre, hizo que
éste avanzará en la sustitución de recursos naturales como es el caso de las
fibras que se utilizaban en ésta industria.
La historia de las fibras artificiales comenzó a partir de
los primeros intentos de producir seda artificial. Los principales avances en
este campo se debe a las investigaciones del químico francés Hílaire Berniggaud,
conde de Chardonnet (Besançon, 1839 - París, 1924), considerado como el
auténtico impulsor de la industria de tejidos artificial.
Desde esos comienzos, el hombre se dio a la tarea de obtener
fibras artificiales, pues también se corría el riesgo de agotar la fuente de
los recursos naturales como la lana, el lino, el algodón y la seda, entre
otras. Con la creación de estas nuevas fibras se vio además, la posibilidad de
mejorar las propiedades de las fibras tradicionales.Se inicia entonces la
carrera de descubrimientos de las fibras artificiales. En 1924 se creó el rayón
acetato, la primer fibra regenerada denominada seda artificial, en 1938 el
fibra poliamídica (Nylon), la primer fibra sintética y en 1940 la fibra de
poliéster, que hasta nuestros días sigue en su continuo incremento de
producción a nivel mundial. Es importante señalar que el desarrollo sostenido
de las fibras sintéticas, esta íntimamente relacionado con el desarrollo de la
industria petrolífera, fuente insustituible de las materias primas para la
fabricación de los polímeros que la constituyen. Pero la mayoría de los
procesos involucrados en la manufactura de fibras artificiales, vegetales o
sintéticas, llevan asociados la producción de contaminantes, que constituyen un
serio problema para el futuro desarrollo del sector. Para solucionar este tema
se ha de recurrir a desarrollar la tecnología necesaria para procesar dichos
contaminantes para convertirlos en productos no peligrosos para el
medioambiente.
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